lunes, 20 de julio de 2009

20 de julio

Hoy se festeja (al menos en Argentina y Uruguay) el Día del Amigo. Pero con el tiempo la gente ha ido perdiendo el recuerdo del por qué de este día, por qué esa fecha en particular: el 20 de julio de 1969 el hombre ponía un pie en la Luna por primera vez. 40 años más tarde, en mi opinión, ese momento sigue siendo no solo uno de los logros científicos más grandiosos, sino también uno de los quiebres sociales y culturales más gigantescos del siglo XX. En ese instante en que Armstrong ponía el pie en la superficie lunar, cientos de millones de personas lo acompañaban a través de la televisión. Por primera vez desde su aparición, la televisión se convertía realmente en un medio de comunicación masivo. El resto, bueno, es historia...

Asociadas a esa misión, hay tres frases que cada vez que las oigo o las leo me producen escalofríos. No sólo por las palabras o el mensaje en sí, sino simplemente por lo que representan. Porque muestran que, en el fondo, no hay límites a lo que podemos lograr.

"We choose to go to the moon in this decade and do the other things, not because they are easy, but because they are hard"
John F. Kennedy (Texas, 12/09/1962)

"Houston, Tranquility Base here. The Eagle has landed"
Neil Armstrong (Mare Tranquillitatis, 20/07/1969)

"That's one small step for a man, one giant leap for mankind"
Neil Armstrong (Mare Tranquillitatis, 20/07/1969)

martes, 30 de diciembre de 2008

Un mundo feliz

Recién termino el libro Un mundo feliz de Aldous Huxley. De nuevo es la historia de un futuro en donde la humanidad es controlada quitándole la individualidad a cada persona, haciéndola formar parte de una masa eternamente feliz (parece que los escritores de principios del S. XX eran un poco recurrentes con el tema...). No me convence mucho el final de la historia, pero los capítulos 11 y 12 tienen una interesante discusión sobre la contraposición entre (o mejor dicho, la necesidad de) ciencia, arte y religión por un lado, y felicidad y estabilidad social por el otro.

martes, 5 de agosto de 2008

¿Literatura fantástica?

En el último par de meses leí dos clásicos de la ficción de mediados del siglo XX: Fahrenheit 451, de Ray Bradbury, y 1984, de George Orwell. Más allá de ser muy buenos libros (los recomiendo fuertemente), me llamó la atención lo relacionados que están, a pesar de que a primera vista el trasfondo de las historias no puede ser más distinto. Mientras en uno la vida transcurre en la frivolidad de un mundo donde el consumismo es el dios, en el otro el Gran Hermano representa el límite último del totalitarismo "comunista". Y sin embargo ambos tratan de lo mismo, de cómo el eliminar al individuo y hacerlo ser parte de la "masa" lo hace controlable. No importan los medios con que se logre, el quitarle a una persona su individualidad y fundirlo con algún grupo equivale a controlarlo (y lo peor es que en la mayoría de los casos esa persona lo hace contenta y de motu propio). No sé quien lo dijo, pero es totalmente cierto: el ser humano es inteligente, pero la masa es estúpida.
No quiero arruinarles la lectura así que no puedo extenderme más sobre los argumentos de los libros, pero al terminarlos (a ambos) me queda flotando una idea macabra: cualquier semejanza con el mundo actual (y especialmente con cierto país del hemisferio norte) ¿es pura coincidencia?